El hijo no es nuestro mayor triunfo salvo si le ayudamos a ser la mejor persona que puede ser. LAS PROVINCIAS

Poco podían imaginar los chavales que jugaban al fútbol anteayer en la localidad murciana de Beniaján que iban a compartir protagonismo nada menos que con el Boca Juniors y el River Plate. Lo malo es que ni unos ni otros coparon las portadas por su buen juego, su espíritu deportivo o su habilidad con el balón. Lo hicieron, coincidencias del destino, por la violencia de sus seguidores. En el caso de los clubes argentinos, contra los jugadores del Boca, y en el de los críos, contra los otros seguidores: sus propios padres. De las dos imágenes, la más grave no es la más brutal. Apedrear y tirar gas mostaza a los deportistas es una acción terrible y propia de salvajes, pero que los padres de unos chavales de 12 y 13 años acaben a puñetazos delante de ellos por lo que sucede en un campo infantil es de unas consecuencias morales y pedagógicas mucho peores. Sin embargo no es la primera vez que sucede. Antes de Beniaján ya hubo episodios como ése en Mallorca, Logroño o aquí cerca, en un partido entre querubines del Torrent y del Paterna, tras el cual fueron los chiquillos de cinco años los que dieron una lección de deportividad a sus padres.

FUENTE: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/gradas-violentas-20181126092421-nt.html

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