Representantes del fútbol y de la educación abordan la influencia del entorno familiar en el aumento de episodios violentos en el deporte base. EL PAÍS

La lucha contra la violencia en el deporte base ofrece episodios dignos de película de Hollywood.

Uno de los últimos lo ha protagonizado un equipo infantil del País Vasco, el Gallarta B, que compite en el grupo 5 de la Liga B de fútbol escolar de Bizkaia. Durante el partido que les enfrentó al Ikhoba Kirol Kluba el pasado 3 de marzo, el público local fue amonestado por el árbitro con una tarjeta negra (medida implantada en 2012 por la Diputación Foral de Bizkaia para castigar el mal comportamiento) por insultarle continuamente.

La cosa no quedó ahí, y el padre de uno de los jugadores del Gallarta B (de 13 y 14 años en esta categoría) trató de agredir al colegiado al final de encuentro, por lo que el club vizcaíno vio la segunda cartulina negra. Ante este episodio, la Federación Vizcaína de Fútbol (FVF) decidió castigar con tres partidos sin público al Gallarta B, al que también le fueron retirados tres puntos. Y desde entonces, el equipo, que en ese momento penaba en el fondo de la zona baja de la clasificación, ha vivido de todo. En su primer partido sin padres logró la mayor goleada de la temporada, 6-0 al Trapagarán. En el segundo empataron a cero ante el Zuazo y este sábado, en el último encuentro castigados, cayeron frente al Ortuella (0-4).

FUENTE: https://elpais.com/deportes/2018/04/14/actualidad/1523728823_097449.html

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