Los niños del barrio en el que se crió y estudió el ídolo de la Roma, ya retirado, lamentan que su equipo no alcance el nivel del Barça. EL MUNDO

El runrún de las mochilas con ruedas sirve como sirena en la escuela de primaria Alessandro Manzoni. Los estampados de Spiderman y Frozen se baten en duelo por conquistar la hegemonía entre niños y niñas, pero si hay unos colores que sirven para borrar las diferencias de género son los de la Roma. Los arrastra al salir de clase Antonella y los exhibe con orgullo Matteo, que a sus nueve años se convertirá casi seguro en el nuevo Francesco Totti.

“Juego en el equipo en el que él empezó, vengo al mismo colegio y desde pequeño soy de la Roma como él, así que cómo no voy a ser el próximo Totti”, asegura el chico, despejando cualquier duda. Al otro lado de la escuela se encuentra la casa en la que se crió el ídolo romanista, al que su aspirante a sucesor no le llegaron los años para seguirlo demasiado como jugador. “No, pero me lo han contado mis padres, que Francesco era un chico del barrio y que gracias a su empeño y sencillez consiguió convertirse en la bandera de una ciudad”. Matteo, estudiante de primaria.

FUENTE: http://www.elmundo.es/deportes/futbol/2018/04/10/5acbb0dae5fdea99638b45d1.html

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