¿Los contratistas son un mal necesario? ¿Cuál es el porcentaje que les corresponde en un pase? ¿Los clubes son víctimas o cómplices? Sepa más en este informe. EL OBSERVADOR
De los 60.000 niños inscritos Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI), solo un 0,14% llega a convertirse en un jugador profesional de proyección internacional.

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Sin embargo, el baby fútbol no es visto sólo como una actividad recreativa para los más chicos, sino como el inicio de lo que puede ser un negocio próspero. Empresario o contratistas comienzan a representar a jugadores a temprana edad, ofreciendo a cambio beneficios económicos, regalos y la promesa de llegar a Europa.
A pesar de que la normativa vigente prohíbe que sean dueños de los jugadores, nadie los controla y el dinero que inyectan en el fútbol es parte de un esquema donde los clubes se convierten en víctimas y cómplices a la vez.
En este informe conozca cómo trabajan los contratistas, qué porcentaje se llevan en la venta de un jugador y qué controles existen para su actividad.
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