Tienen siete años, diez, algunos van, como en el cuento de Roberto Fontanarrosa, como si llevaran la pelota atada a los pies, siguiendo dócilmente sus pasos, hasta que la depositan sobre la piedra dura de la plaza y entonces ya la tienen que dominar, para confrontar su calidad con la de los otros chicos que disputan con ellos la alegría del gol. AS

Son futbolistas de nacimiento, se podría decir; unos, como mi nieto, que es uno de esos niños, se hizo del fútbol en el último Mundial, viendo a Modric o a Hazard, y son del Madrid o del Barça o del Manchester City, depende de lo que vean en la play o de lo que les vayan diciendo, entre carcajadas e información, los youtubers a los que controlan.

FUENTE: https://as.com/opinion/2019/01/05/portada/1546647474_981892.html

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